“Cuando desperté, había un sol de mediodía. Juanto a mí, un jarro de café.”
Juan Rulfo, ‘Pedro Páramo.’
Y por la ventana la armada chilena atracada, cerro abajo, donde ya no quedan gatos ni graffitis, en el puerto de Valparaiso.
La señora me trae tostadas, miel, más azucar, no sé si algunos bollos. La abuela sólo ve la televisión, sin mirarla, mientras plancha, plancha y plancha.
Siempre es buen momento para otro once en Chile. O para alimentarse a base de onces. Pan y café en El café con letras, otra casa de Neruda, un ascensor por una moneda de 50, los estudiantes otra vez en lucha porque otra vez les roban el cobre, Pinochet que no ha muerto del todo y todavía se hace pajas con la Polo, pero vuelve Allende y lo mata. Se me enfría otra vez el café, me pido otro, sin piernas, atravesando de memoria La Alameda.